Uno de los problemas
más comunes e incómodos que nos encontramos al pasear a nuestros
perros es el de “tirar de la correa”. Da igual el tamaño, raza,
edad o sexo del perro aunque, claro esta, no es lo mismo que lo haga
un carlino que un mastín napolitano.
La hora del paseo
debería ser algo relajado y cómodo para ambos, perro y propietario,
no algo que nos genere más estrés y nos haga sentir mal al llegar a
casa.
En los casos en que la
conducta ya esta establecida suele existir un problema de base: de
pequeño el cachorro era muy gracioso tirando y no se le daba
importancia, pero ahora que ha crecido es un incordio y cada paseo es
una lucha constante.
Una mala elección de
las herramientas para el paseo, como una correa demasiado corta,
collar o arnés inadecuado, etc., puede contribuir a establecer el
problema o que este se agrave.